
 
 Una de las características de los pobladores del Valle de Pancanta y sus alrededores es su longevidad.
Se cree que es por las caminatas que realizan en forma cotidiana, a través de los cerros.
Si bien para conseguir el mismo resultado que ellos se deberían realizar caminatas y escaladas a diario, tal vez con unos días de paseos a pie por un lugar sin polución ni contaminación, tan cerca del cielo se logren algunos días de gracia.

Para aquellos que gustan de las perdices, palomas, liebres, vizcachas, patos y con suerte algún faisán de los que se encuentran sueltos en el pajonal, este es un lugar ideal.
Para aquellos que gustan comer lo que cazan, los cocineros preparan las presas de las maneras más exquisitas, otra alternativa es freezarlas para disponer de ellas en otro momento.

La estancia cuenta con dos Jeep 4WD, para aquellos que quieran recorrer la estancia. Podrán así cruzar ríos y trepar cerros cómodamente, llevando la canasta de picnic para el almuerzo ó la merienda.

Para quienes que prefieren el ejercicio aeróbico y el contacto pleno con la naturaleza, están las bicicletas con las que se pueden visitar todos los lugares, pero pedaleando.

Nutrias, carpinchos, ciervos, zorros, zorrinos, ñandúes, jabalíes, pumas, llamas y gran variedad de fauna abundan en la zona para premio de aquellos con paciencia suficiente. Cóndores, Aguilas, Halcones, Palomas y muchas clases de pájaros pueden ser observados y captados con cámaras.

Para los momentos de descanso la estancia cuenta con televisión satelital, internet inalámbrica, una DVDoteca con una importante cantidad de películas, una biblioteca muy completa, pool y muchos juegos más.

Líneas de arquería, polígono de tiro y para los más inquietos, una explanada para practicar básquet.
Los que buscan deportes autóctonos pueden dar sus primeros pasos en la práctica de pato, los aficionados del golf cuentan con palos y pelotas para practicar golpes.
Y los que gustan del fútbol, también encontraran el ambiente propicio para el juego.

La zona del valle de Pancanta y sus alrededores, cuenta con pinturas rupestres, y señales de la residencia de antiguos pobladores precolombinos, podemos encontrar; puntas de flechas, morteros cavados en al roca e inclusive bolas de piedra de antiguas ondas o boleadoras.
Paisajes inolvidables, una historia de minería del oro, la historia del más que centenario pueblo de La Carolina y su fundación, artesanías, y distintas alternativas de excursiones en esta comarca encantada.

Excursiones a Sierra de las Quijadas, Merlo, Potrero de los Funes, Carolina y la legendaria mina de oro, la gruta de Intihuasi, el dique de la Florida, son solo algunos de los sitios cercanos a la estancia que vale la pena conocer.
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